dimarts, 24 de gener del 2012

«TIEMPOS LÍQUIDOS», DE ZYGMUNT BAUMAN

Tiempos líquidos es un libro de Zygmunt Bauman compuesto por cinco ensayos agrupados con el subtítulo de «Vivir en una época de incertidumbre», cuyo origen, salvo en un caso, no aparece consignado en parte alguna del texto, pese a que cabe sospechar que fueron fruto de encargos diversos. El primero de ellos, «La vida líquida moderna y sus miedos», está lastrado, en mi opinión, por la excesiva proximidad temporal con el 11-S y la guerra de Irak. A fecha de 2012, parece difícil, por ejemplo, mantener que «el envío de soldados a Iraq elevó el miedo a nuevas cotas, y continúa haciéndolo, tanto en Estados Unidos como en otras partes» (p. 17); más bien, yo diría que ha ocurrido todo lo contrario, es decir, que hoy a menos miedo a atentados terroristas que hace diez años (harina de otro costal sería determinar si la invasión tuvo algo que ver o no). Por otra parte, este texto parece escrito pensando sobre todo en los Estados Unidos y, tal vez, en el Reino Unido: por estas latitudes, de momento, llevar «botes de aerosol defensivos y pistolas» (p. 18) para protegerse parece más la excepción que la norma. Pese a todo, en este primer ensayo hay ya momentos brillantes, como, por ejemplo, éste: «Incapaces de aminorar el ritmo vertiginoso del cambio (menos aún de predecir y controlar su dirección), nos centramos en aquello sobre lo que podemos (o creemos que podemos o se nos asegura que podemos influir: tratamos de calcular y minimizar el riesgo de ser nosotros mismos (…) víctimas de los innumerables e indefinibles peligros que nos depara este mundo impenetrable y su futuro incierto. Nos dedicamos a escudriñar “los siete signos del cáncer” o “los cinco síntomas” de la depresión, o a exorcizar los fantasmas de la hipertensión arterial y de los niveles elevados de colesterol, el estrés o la obesidad. Por así decirlo, buscamos blancos sustitutivos hacia los que dirigir nuestro excedente de temores existenciales (…)» (p. 21). Por cierto, que esta idea alcanzará su concreción para mí más excelsa en el último ensayo del libro, un ensayo (una conferencia, en realidad), en mi opinión, magistral, lo mire por donde lo mire.

El segundo texto que compone el libro, «La humanidad en movimiento», comienza con afirmaciones que, para este lector, son poco menos que peticiones de principio, como la de que a la larga el capitalismo está condenado a su ruina («Es la paradoja innata al capitalismo, y a largo plazo, su ruina», p. 43): a la larga, no sé, pero a la corta, de momento, yo diría que no sólo resiste, sino que cada vez le va mejor (y, si no, que le pregunten a Zizek y a su explicación de que la China comunista lo haya abrazado con tal entusiasmo: «¿Qué hacer, entonces, cuando el capitalismo demuestra ser de facto el motor más efectivo de las relaciones sociales? La respuesta es la solución china: admitir francamente que en esta fase de la Historia mundial debemos abrazar plenamente el capitalismo», En defensa de causas perdidas, p. 211 de la traducción española). Sin embargo, desligadas de la función estructural que Bauman pretende darle, las reflexiones sobre los refugiados me han parecido lúcidas y brillantes, de lo mejor del libro. El tercer texto, «El Estado, la democracia y la gestión de los miedos», abunda también en pasajes brillantes y actualiza de la mano de Marshall una de las críticas clásicas de la izquierda al orden liberal-burgués: la diferencia entre la ciudadanía de iure y la ciudadanía de facto. El texto, por otro lado, está escrito con un lenguaje, con unas imágenes, que me parecen más cuidadas que los de los dos ensayos anteriores: ¿señal, tal vez, de que fue concebido para un público distinto? Por otro lado, la reaparición, más o menos solapada, de ciertos temas (¿cómo no relacionar la referencia a las “nuevas clases peligrosas” [pp. 98-102] con las reflexiones sobre los refugiados vertidas en el capítulo anterior?) contribuye a articular el libro para convertirlo en algo más que la suma de sus partes.

El cuarto texto, «Separados pero juntos», cambia de tema aparente (las ciudades), pero también de estrategia retórica, porque, en él, si se afirma una idea, es casi siempre para, a continuación, ponerla en tela de juicio, abordarla desde otra perspectiva y, de ese modo, hacerla progresar: método que para una persona que desarrolló su actividad intelectual durante tantos años al otro lado del telón de acero tampoco tiene nada de particular, pero que me parece otro acierto de Bauman (como, por cierto, me lo parece su voluntad de escribir al margen de todo tipo de jergas). Siguen las páginas brillantes, los diagnósticos acertados y de una actualidad absoluta («Una de las paradojas más desconcertantes surgidas en nuestra época es que la política, en un planeta en creciente globalización, tiende ser, de forma apasionada y consciente, local», p. 118, con el correlato de una producción compulsiva de identidad por parte de los individuos, p. 120). Reaparece, también modulada, una de las ideas esenciales del libro, la de unos tiempos atrapados en un círculo vicioso, en el que las soluciones aparentes a los problemas no hacen, en realidad, sino incrementarlos, y eso en múltiples niveles.

Como he dicho al comienzo, la conferencia con que concluye el libro, «La utopía en la época de la incertidumbre», es, en mi opinión, ejemplar. Quien haya leído las páginas sobre el guardabosque, el jardinero y el cazador difícilmente podrá olvidarlas, como es difícil olvidar ciertos pasajes de Miłosz o de Berlin, de Lévi-Strauss o de Geertz. La pertinencia y lo sabroso de las citas, desde los universales Brodsky o Calvino hasta los “exóticos” Stasiuk o Mrożek, no hace sino dar aún mayor profundidad y resonancia a un escrito modélico, quizá el que yo recomendaría a cualquier lector que no conociera este libro o a este autor.


dijous, 19 de gener del 2012

Tres lectures plaents

Recentment he acabat gairebé alhora la lectura de tres llibres. No, no és que em passe el dia sencer cara a la lletra, és que són molt finets, aquests llibres. Gairebé es poden llegir al vàter! Aquestes lectures quasi Blitzkrieg han substituït (o interromput, va, no siguem radicals) la lectura del Paradiso dantià, que a hores d'ara no puc ni vull continuar. Ho sent, amics medievalistes, aquesta gran merenga teològica cristiana amb que l'Alighieri tanca la seua obra magna em repugna ara mateix. Tants angelets, tanta aigua beneïda i tanta llum divina em semblen més aviat un malson, una broma de mal gust o un enfitós excés psicotròpic. I en un altre moment de la meua vida hi havia vist l'encarnació verbal de la catarsi!

Anem al gra. El primer llibre que us recomane és Allegro ma non troppo, de l'historiador Carlo M. Cipolla. Alguns, si no tots, ja el coneixeu; la primera notícia me la donà fa unes setmanes el Magister, i demostra que amb certes persones el simple fet de compartir una estona cervesera ja és enriquidor. És un llibre brevíssim, com els altres dos, i el formen dos assaigs. El primer és una paròdia molt graciosa del discurs historiogràfic, amb l'excusa del comerç del pebre a l'edat mitjana. El segon és una magnífica teoria universal de l'estupidesa humana, amb postulats i excursos diversos. Es llegeix amb gran plaer i amb més d'una rialla. El llibre, el podreu trobar en pdf per Internet ben fàcilment.

Un altre text escrit amb vocació sarcàstica és El arte de amargarse la vida, de Paul Watzlawick, un destacadíssim membre de l'escola de Palo Alto. Watzlawick fa una repassada irònica a molts dels procediments que emprem les persones per fer-nos més difícil la vida diària, des del catastrofisme a ultrança fins a les sospites sense fonament, etcètera. Està escrit d'una manera una mica confusa, tot s'ha de dir, perquè el costum d'impostar tothora la veu de l'amargat a voltes converteix el text en un innecessàriament incòmode joc d'espills. Però té moments veritablement memorables. El llibret es llegeix en un bufit perquè és molt breu. El podeu trobar per Internet sense gens d'esforç, però la versió impresa de Herder és molt accessible també. El consell, me'l donà el Philosophus Fornicator, que Déu el guard molts anys en salut. A veure si algun dia s'anima a deixar-se caure per ací.

El tercer és un dels volumets en format petit que publica Siruela, per 10 o 11 euros. Es tracta de Nostalgia del absoluto, que recull un cicle de conferències canadenques de George Steiner. Feia temps que no llegia un llibre tan bonic, tan savi i tan ple d'humanitat. Steiner ens hi mostra algunes de les construccions racionals amb què la humanitat europea moderna ha intentat substituir l'antic món ple de màgia i de fe transcendent: la psicoanàlisi de Freud, l'antropologia de Lévi-Strauss, la filosofia política de Marx, les pseudociències i modes "orientaloides" i, és clar, també la ciència natural. El darrer capítol, veritablement extraordinari, el dedica a discutir "quin futur té la veritat?". No us vull donar més detalls per no espatllar-ho, però diré que aquest Steiner ens retorna, una vegada més, el plaer dels textos ben escrits, ben traduïts, el plaer de la lectura intel·ligent i del pensament ponderat, farcit a parts iguals de curiositat i d'equilibri. Una autèntica joia. En la mateixa col·lecció hi ha La idea de Europa, que recorde haver llegit anys enrere en un exemplar del Fornicator i que em va entusiasmar. I també Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento, que tinc i llegiré ben aviat. Un senyor fora de sèrie, sens dubte.

dimarts, 10 de gener del 2012

Relectures decebudes

Recorde que, en acabar la carrera, vaig dedicar un parell de mesos a llegir simultàniament l'Ulisses de Joyce i la Divina comèdia. En aquell moment, la lectura de Dante significà per a mi un revulsiu i un alliberament. La peripècia del gran florentí representava un procés de purificació a través de la pròpia personalitat, des de les foscors més terribles fins en un món de claredat diàfana, on l'amor muove il sol e l'altre stelle. Recorde l'emoció ingènua de llegir com acabaven els suplicis e quindi uscimmo a riveder le stelle. Dues vegades le stelle, que sempre havien fascinat --i continuen fascinant-- la meua mentalitat de consumidor compulsiu de divulgació astronòmica. Acabar aquell monumental patracol m'aportava un nou aire fresc i ganes de ser millor, de fer millor.

Han passat vint anys d'allò, i ara torne a tenir entre mans aquella sublim èpica de l'esperit. En realitat, l'estic rellegint dues vegades, cant rere cant, una en italià i una en català. I ho faig amb una sensació de desil·lusió, de decepció, perquè aquesta obra magna em resulta cada vegada més abstrusa i llunyana, remotíssima. Els savis comentaris del traductor, Joan F. Mira, miren de facilitar la proesa lectora, i tot sovint estan amerats d'un entusiasme encomiable i justíssim. Però no puc evitar la sensació d'alienitat, de distanciament. Aquesta és una de les obres cimeres de tota la literatura, i el traductor insisteix a considerar-la la peça superior i magistral, un unicum en les lletres universals. En canvi, la meua ingenuïtat de la primera lectura ha desaparegut i només hi veig una desficaciada fantasia medieval, feta d'excessos i d'obsessions. Ni tan sols la límpida transparència tallant dels decasíl·labs no m'arriba a commoure. No hauria de ser injust: em vaig tornar a sentir trasbalsat per la història de Francesca da Rimini, i en general em colpeixen més les imatges brutals i quasi oníriques de l'Inferno. Però el saldo global és pobre.

Els clàssics no canvien, canviem nosaltres. A vegades, aquests canvis ens acosten als clàssics, i a voltes ens n'allunyen. Ignore de què depèn això, fora de les circumstàncies biogràfiques de cadascú. Potser he equivocat el moment de la relectura, però em resulta difícil d'esquivar la sospita que cada llibre té una data de caducitat en cadascun dels lectors. Ara mateix, les explicacions sobre mitologia clàssica, teologia cristiana o astronomia postaristotèlica, per exemple, m'ajuden a entendre molts passatges, però en comptes de fer-me'ls més "gaudibles" me'ls fa més llunyans, com quan algú et conta llarguíssimes historietes sobre algú que ni coneixes ni t'importa un pebrot. Sí, els clàssics sempre ens ensenyen coses noves. Però a voltes es tracta de coses que no ens afecten, ni ens aprofiten, ni ens interessen. Torbador, si més no.

dimarts, 3 de gener del 2012

Notes d'ecologia de la ment (6)

Frases per a fugir d'estudi

Determinades respostes, certs inicis de contraargumentació, se solen emprar per "llançar pilotes fora" de manera fal·laç. Aquestes falques fossilitzades han perdut el seu sentit originari i se solen utilitzar molt sovint per tallar qualsevol possibilitat ulterior de discussió. Cal reivindicar-ne ús restringit i en el sentit originari. Alguns exemples:

"Això és relatiu"
Einstein se sentiria horroritzat, segurament, davant aquest ús tan buit de l'adjectiu. La frase no indica "això està relacionat amb allò altre", o "això s'ha d'entendre exclusivament en relació amb allò altre", perquè sol aparèixer sense segon terme. És una manera inepta de dir "no tens raó".

"Això és subjectiu"
Si tota enunciació la fa un subjecte o altre, tot és subjectiu... Se sol emprar per a judicis morals o estètics, tots ells subjectius per definició, amb la intenció de dir: "La teua valoració no em diu res perquè és diferent de la meua, i no pense sotmetre-la a examen ni menys encara a discussió".

"No m'agraden les generalitzacions"
Si no t'agraden les generalitzacions hauràs de romandre en silenci: tot substantiu generalitza classes d'individus. Per descomptat que aquesta resposta es refereix habitualment a generalitzacions sobre grups humans, quan la generalització de l'interlocutor no coincideix amb la nostra. El que cal fer és evitar tota generalització destinada a tractar injustament persones o fets, però seria innoble blasmar les que no coincideixen amb el nostre criteri.

"Això és simplista"
D'alguna manera, tot és simplista, i no sols perquè no arribaríem mai a descriure "la cosa en si", sinó perquè caldria ser catedràtic en tot per a parlar de qualsevol cosa. Un cert grau de simplificació és imprescindible, però no tota simplificació equival a un falsejament o a una falsedat.

"Això és vulgar"
Se sol emprar contra els -ismes esquerrans, però no sols. Quan un reaccionari percep algun raonament marxista, mecànicament l'encasella com a "marxisme vulgar". Tota crítica del paper garantista de la despesa estatal és "keynesianisme vulgar". És bo mantenir-se alerta contra aquest "aristocratisme vulgar".


Principi  de realitat

Enunciació: L'erística és una gimnàstica saludable i necessària, però només una gimnàstica.
Desenvolupament: Els grecs ja ho sabien, i els medievals també. Obligar-se a defensar el propi punt de vista ad absurdum, o a defensar el punt de vista contrari, ens fa conscients de les seues forces i de les seues febleses, i ens ajuda a entendre millor tots el punt de vista. L'erística no sols té una funció detergent, sinó també un aspecte lúdic i una utilitat social. Però es converteix en arma d'injustícia quan s'empra com una manera de blindar a tot preu les conviccions pròpies, i per vèncer els qui les qüestionen. El que importa és saber distingir un ús i l'altre, i no perdre el sentit de la realitat.


Principi d'inconseqüència parcial

Enunciació: La coherència i la incoherència són igualment sanes, en proporcions desiguals.
Desenvolupament: Algú em va dir una vegada que "una certa idea de coherència és indestriable de la nostra concepció mateixa de subjecte". La incoherència amb els principis que hom explicita s'ha d'interpretar gairebé sempre com una traïció possibilista o com un pur engany. Però no sempre. Tots els principis, inclosos els que considerem més nobles i intocables, a partir d'un cert nivell d'inflexibilitat són nocius, un pur tòxic moral. Els límits de la coherència són incerts, i depenen de cada situació i de les maneres d'actuar que s'hi produeixen. Però la indefinició en termes rigorosos no implica la inexistència del límit, tan difús com el que a la platja separa la terra ferma i la mar. La personalitat inflexible, fins i tot si ho és guiant-se per principis nobles, en algun moment arriba a coquetejar amb l'univers del fanàtic i l'autoritari.

dimecres, 28 de desembre del 2011

Remordiment


L'altre dia vaig aprofitar la nit de nadal per veure, una vegada més, una de les meves pel·lícules favorites: To be or not to be, d'Ernst Lubitsch. Magnífica, magistral una comèdia que no falla mai. Però, en veure-la, em va venir al cap una altra pel·lícula d'en Lubitsch, una que sovint he comprovat que és relativament poc coneguda. Em refereixo a Broken Lullyby o The Man I Killed, traduïda al castellà com Remordimiento. I, ja m'ho perdonareu -o no...-, però el títol castellà m'agrada infinitament més que els originals, perquè, en bona mesura, la pel·lícula és la història d'un remordiment. D'un remordiment individual que acaba essent col·lectiu. 

Recordo que, ja fa algun temps, la vaig veure amb el nostre Guillem i vam parlar-ne llarga estona. A ell li prenc un qualificatiu que crec que la defineix molt bé i, alhora, em va fer gràcia: "tragèdia d'enredo". Efectivament, Lubitsch té la mà trencada a fer comèdies, amb enredos més o menys notables, però ací el que ens ofereix és un drama o, potser millor, una vertadera tragèdia. Una tragèdia d'una contundència a l'altura de la de les imatges amb què s'obre, per a mi absolutament prodigioses. Actuen com un esborronador contrapunt del discurs. 

Situem-nos en el primer aniversari de la fi de la I Guerra Mundial. Durant la celebració, en una gran catedral, del gran triomf, amb tota la pompa que ve al cas. El capellà parla de pau, el director ens porta la mirada als sabres, als uniformes, a les desfilades, al soroll, a l'aldarull. L'única cosa en silenci és l'hospital, on encara jeuen molts ferits, que embogeixen en sentir les salves. Els contrastos, les subtileses arriben al punt àlgid en un quadre -en un enquadrament- que és, potser, el meu favorit. Heus-lo ací:

      
D'alguna manera, em fa l'efecte que resumeix exactament el que és aquesta pel·lícula, el punt de vista des del qual es narra: el d'un mutilat. Un mutilat que no té cap mutilació exterior, però que està destrossat anímicament, interiorment. 

Un altre amic amb qui he tingut el gust de gaudir d'aquesta pel·lícula és el Magister. Recordo que ell va insistir -i no li falta raó- en el que jo qualificaria, parafrasejant els seus mots, de caràcter penitencial de l'aventura narrada. Efectivament, el protagonista necessita un perdó i ben a l'inici apareix un capellà, un confessor. Ara, entre les moltes coses que salten ací pels aires hi ha la famosa dita paulina, aquella de "la veritat us farà lliures". La veritat? Lliures? Ha! Que ho preguntin al protagonista! -i potser no pas sols a ell! I, respecte al perdó..., no us en diré res...

I tot això en el context d'una pel·lícula del 32, on encara és evident el pes del cinema mut. Els actors, de vegades, semblen actuar més com en el teatre i, a més, amb la gestualitat exagerada de les pel·lícules mudes. Res d'això, però, no em molesta, més aviat a l'inrevés. 

En fi, no he volgut estendre'm massa sobre l'anècdota perquè, si no coneixeu aquesta pel·lícula, no vull xafar-vos-la. Malauradment, no és fàcil de trobar. A la FNAC vaig comprar-ne un exemplar escadusser. A YouTube la trobareu, però a trossos. Us animo a veure-la -de nou o per primera vegada, tant fa. I ja contareu, quan podreu, les vostres impressions.  

Això és tot. Un comentari un poc atrotinat i ràpid. Però això sí que no em deixarà cap remordiment.  

diumenge, 25 de desembre del 2011

Laboratori de lectures

La coincidència amb les insuportables festetes i tinglados del Nadal ha fet que l'anotació del nostre amic Exemplator haja passat sense pena ni glòria. Cosa absolutament lamentable, no sols per l'altíssima qualitat del llibre que comenta, sinó també perquè el comentarista és tan car de vore que hauria merescut una atenció més intensa. El Nadal, com sempre, ens ha fotut ben fotuts.

Al marge d'això, vull constatar amb tristesa la quantitat ínfima de propostes de lectura que ens han arribat per tancar el curs. Només dues persones hi han dit la seua. Però bé, com que ja hem après bé l'art de la resignació i la virtut de no tenir esperances, em limite a constatar-ho per desfogar. Però hi ha encara molts títols en cartera, i per tant els qui tenim ganes de marxa continuarem donant la tabarra i tenim combustible per a una estona ben llarga.

Ha aparegut una proposta que sembla molt interessant: els "cicles temàtics". Per exemple, dedicar un trimestre a llibres que presenten perspectives diferents d'una mateixa qüestió, o enfocaments formals semblants. Així, el curs que ve podríem dedicar tres mesos a "distopies", o tres mesos als totalitarismes, o tres mesos al fenomen de l'exili i el retorn, o tres mesos a l'escepticisme, o tres mesos a la crisi de l'educació, o tres mesos a les identitats, etcètera. Però també podem anar llegint coses desordenades com fins ara, si no voleu monogràfics. Queda plantejada la idea, i oberta al debat.

La llista completa de títols d'aquest curs, després de tots els arranjaments possibles, quedaria de la següent manera:


OCTUBRE
Werner SOMBART, Por qué no hay socialismo en los Estados Unidos. Palencia: Capitán Swing Libros, 2009. (Josep J. Conill) [comentat]

NOVEMBRE
Gustau NERÍN, Blanc bo busca negre pobre. Barcelona: La campana, 2011. (K.) [comentat]

DESEMBRE
Tony JUDT, Algo va mal. Madrid: Taurus, 2010. (Exemplator) [comentat]

GENER 2012
Zygmunt BAUMAN, Tiempos líquidos. Barcelona: Tusquets, 2007. (Francisco López Martín)
Versió catalana: Temps líquids. Barcelona: Viena, 2007.

FEBRER 2012
Stefan ZWEIG, El món d'ahir: memòries d'un europeu. Barcelona: Quaderns Crema, 2001. (Exemplator)
Versió castellana: El mundo de ayer. Barcelona: El Acantilado, 2002.

MARÇ 2012
José VIDAL-BENEYTO, La corrupción de la democracia. Madrid: Los Libros de la Catarata, 2010. (K.)

ABRIL 2012
Tzvetan TODOROV, El jardín imperfecto. Barcelona: Paidós, 1999. (Francisco López Martín)

MAIG 2012
George STEINER, Extraterritorial. Ensayos sobre literatura y la revolución lingüística. Madrid: Siruela, 2002. (K.)

JUNY 2012
Ulrich BECK, La mirada cosmopolita o la guerra es la paz. Barcelona: Paidós, 2005. (Josep J. Conill)

JULIOL 2012
Jordi SEBASTIÀ, El parany cosmopolita. Catarroja: Afers, 2004. (K.)

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Ja podeu entreveure que els darrers dos títols són un primer experiment "monogràfic", però la tria de l'últim té, a més, un sentit afegit: aprofitar que l'autor és el nostre amic, contertulià i alcalde Jordúnida, històric patier i singularíssim personatge que tant apreciem. No crec que tinga moltes possibilitats de participar en el debat, però almenys contribuirem una mica a la polèmica a què ell vol incitar aquesta societat "en perpètua somnolència digestiva", com deia el vell falcó.

Com sempre, és desitjable que el comentari inicial de cada llibre vaja a càrrec de la persona que l'ha proposat, i que el penge per al debat l'última setmana del mes.

Si teniu contrapropostes, protestes, queixes, preguntes, dubtes, pecas, granitos, varices, endavant.

dissabte, 17 de desembre del 2011

Lucidesa. A propòsit d'un assaig de Tony Judt

Vaig arribar a Ill Fares the Land (cat. El món no se’n surt, cast. Algo va mal; segueixo la versió en castellà) de Tony Judt de pura casualitat. Havia conegut gràcies a un bon amic el seu llibre sobre la postguerra europea i, després, un altre, al qual ja ens hem referit ací en algun moment arran d’un comentari de J. Conill. Amb aquests precedents, quan em vaig trobar Algo va mal no m’ho vaig pensar. Poc temps després, el recomanava a totcristo que em trobava -...i continuo fent-ho. 

I la veritat és que, per l’època en què va aparèixer, podia haver passat inadvertit entre tants i tants pamflets que anaven inundant les llibreries arran del tema del 15-M. De fet, en certa manera, les cobertes amb què l’han enquadernat en la darrera edició -on Algo va mal apareix escrit en una pancarta- el col·loquen en aquesta ona. I, tanmateix, no és pas això, en absolut, per més d’actualitat que pugui ser el seu contingut. 

Estrictament, l’assaig del Tony Judt prova d’analiztar l’evolució del règim socioeconòmic sorgit d’ençà de la II Guerra Mundial, des del moment de màxim desenvolupament de models keynesians i socialdemòcrates fins a l’actualitat, marcada per la sacralització de la desregulació econòmica, sota l’empenta, ja llunyana, del tàndem Reagan-Thatcher. I ho fa amb un discurs d’un to clarament divulgatiu, però divulgatiu en el millor sentit del terme. Utilitza els tecnicismes imprescindibles i sempre en un context prou entenedor.  Va al gra, resseguint un fil clar i evident. I, a més -cosa molt remarcable-, sense exasperació, sense escarafalls, sense desesperació. 

He parlat d’anàlisi. I és just això el que fa: analitzar fets i extreure'n lliçons adreçades més que més a inquietar -a produir fiblades de llum en el lector, a despertar-li la consciència. Judt entra en farina amb unes precisions terminològiques, al voltant de conceptes com liberalisme, socialdemocràcia, etc., i intenta explicar-ne el significat a banda i banda de l’Atlàntic, amb matisos sovint molt interessants, per a tot seguit descriure el procés de formació d’allò que anomenem avui dia seguretata social: des de la caritat estatat, d’arrel decimonònica, fins al dret universal reconegut avui dia en el marc dels nostres estats. 

És especialment remarcable la manera com Judt vincula el refermament i desenvolupament d’aquests sistemes de protecció amb el record de les grans tragèdies del s. XX, especialment de la darrera, la II Guerra Mundial. Hi ha un calfredant vincle que uneix l’amnèsia progressiva del nostre món actual amb la intensificació del procés de demolició de les nostres barreres de protecció. Curiosament, l’altre dia, quan sentia l’aguerrida Aguirre demagogitzant sobre la idea que fóra potser preferible que els vells en bona situació econòmica es paguessin l’atenció mèdica (com va dir, citant aproximadament: “Que Botín se pague sus medicinas”), vaig pensar si no estava posant en marxa un  camí que, a força de desuniversalitzar l’atenció mèdica, no ens havia de portar, anys a venir, a on de primer estàvem: a l’atenció pública com a caritat de l’estat, al s. XIX, al món de Dickens...

D’altra banda, el seu assaig és recorregut de cap a cap per una profunda inquietud moral. Un dels moments impactants és, precisament, quan subratlla la urgència per recuperar un discurs profundament moral (“la importancia de la moralidad en los asuntos humanos”, p. 171) que hauria de menar a adscriure als nostres actes un sentit transcendent, per més que li’l neguem, alhora, a la vida. En certapareixent a manera, podem negar la transcendència a la vida, però caldria viure com si creguéssim en un sentit superior dels nostres actes (p. 172). I és que, per a convèncer els altres “que algo es correcto o erróneo necesitamos un lenguaje de fines, no de medios” (ibid.). “Lo que nos falta es una narración moral: una descripción coherente que atribuya una finalidad a nuestros actos de forma que los trascienda” (p. 174). I és des d’ací des d’on remet a la filosofia grega i a la idea de moderació com a instrument per a combatre la perpètua voracitat consumista que guia la nostra vida actual. I també, per descomptat, a la necessitat del compromís, en una línia que lligaria amb el to i les preocupacions d'un dels darrers missatges de K. Una política la regeneració de la qual només és factible a partir de la confiança (p. 166), idea que em repicava al cap quan l'altre dia assistia a la conferència de l'il·lustre sociòleg polonès Piotr Sztompka a la Universitat de València. Curiós que avui dia només es parli de la confiança... en relació als mercats! 

Tota aquesta exigència de depuració del llenguatge (el del debat i discurs polític, el de la moralitat, etc.) es desplega assaonada d’un anatologia implícita de textos que també té el seu interès. N’hi ha moltes que mereixen atenció, però en subratllo dues, especialment interessants perquè vénen del pare de la criatura, diguem-ne, de l’Adam Smith:  “Ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si la mayoría de sus miembros son pobres y desdichados” (p. 26) i “Sentir mucho por los demás y poco por nosotros mismos; reprimir nuestro egoiísmo y practicar nuestras inclinaciones benevolentes; esto constituye la perfección de la naturaleza humana” (p. 70). Deu ser això el que pensen els defensors de l’economia actual, basada en les fantasmagories dels mercats financers, de l’economia irreal? O, potser, rucs com som, no els copsem el pensament profund? Bé, ho deixo córrer, que jo no tinc la tranquil·litat d'ànim de l'autor d'aquest llibre, vertaderament admirable -una càrrega de profunditat tan suau com efectiva.